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Se dice que aquí vivía Doña Elvira de Ulloa, hija de Don Gonzalo de Ulloa de Don Juan Tenorio, y que por eso la plaza lleva su nombre. En torno a ella se sitúan pequeños hoteles con encanto, talleres de cerámica y tiendas de artesanía tradicional. Rodeada de naranjos, bancos de azulejos y casas blancas, esta plaza resume a la perfección la atmósfera romántica del Barrio Santa Cruz. Su fachada sencilla contrasta con la riqueza de su interior, donde se guardan objetos personales de Santa Teresa de Jesús, como el manuscrito de Las Moradas y un retrato auténtico pintado por Fray Juan de la Miseria. Fundado en el siglo XVII, pertenece a la codigo promocional la tinka orden carmelita y aún hoy conserva su vida religiosa en clausura. Seguimos nuestra ruta por la Calle Cruces hasta llegar a la Calle Ximénez de Enciso, donde giramos a la izquierda y seguimos nuestro camino. Hoy, es uno de los rincones más fotografiados del barrio por su armonía y su aire de quietud.
Con los naranjos más altos de Sevilla, invita a detenerse unos minutos y disfrutar de su atmósfera tranquila, alejada del bullicio turístico. Y un secreto que guarda esta zona es la Plaza de Santa Marta, escondida tras un pequeño pasaje justo detrás de la estatua de San Juan Pablo II. Su fuente central, la Fuente de la Farola, añade un toque de frescura y elegancia al conjunto. Rodeando la Catedral, encontramos la Plaza Virgen de los Reyes es uno de los rincones más icónicos de Sevilla. Además, durante siglos fue un punto de celebración y procesiones, testigo de la historia viva de la ciudad. La Plaza del Triunfo debe su nombre al “Triunfo de la Inmaculada”, una antigua devoción sevillana. Pocos pasos más adelante, por la Calle Joaquín Romero Murube, se abre la majestuosa Plaza del Triunfo uno de los espacios más monumentales de Sevilla. Aunque la historia es más leyenda que realidad, ha contribuido a que este rincón se asocie con el amor y la poesía.
Rodeada de edificios monumentales, como la Catedral, la Giralda y el Palacio Arzobispal, esta plaza combina historia, arte y espiritualidad en un solo espacio. Desde la Plaza Doña Elvira, sigue por la Calle Rodrigo Caro hasta llegar a la Plaza de la Alianza, otro espacio lleno de encanto, donde las murallas del Alcázar vuelven a aparecer como telón de fondo. Su arquitectura es una joya del barroco sevillano, obra del maestro Leonardo de Figueroa, con un patio central rodeado de galerías y una fuente circular hundida en el pavimento. En la actualidad, el edificio alberga una pequeña exposición dedicada a su obra y al ambiente artístico de su época. Si haces la ruta de noche, este rincón adquiere una atmósfera especial, con la estatua iluminada y el silencio de las calles antiguas envolviendo la escena. En esta plaza también encontrarás la antigua el arquitecto Juan Talavera y Heredia, uno de los grandes representantes del estilo regionalista sevillano, autor de numerosos edificios históricos de la ciudad.
Jardines De Murillo
La figura de Don Juan tiene sus raíces en Sevilla, donde se ambienta gran parte de la obra. En el centro se alza una escultura dedicada al seductor sevillano creado por José Zorrilla, cuyo mito ha quedado para siempre ligado a la ciudad. Al final del Callejón del Agua llegarás a la Plaza de Alfaro, un pequeño espacio rodeado de vegetación que sirve de transición hacia los Jardines de Murillo, uno de los pulmones verdes más emblemáticos de Sevilla. Recorre este callejón despacio, sobre todo al atardecer, cuando la luz se filtra entre las flores y el aroma a azahar impregna el ambiente. Además, bajo este patio se han encontrado restos arqueológicos de época romana y musulmana. El recorrido comienza en el Patio de Banderas, una amplia plaza porticada que perteneció al recinto interior del Real Alcázar de Sevilla. Para disfrutar al máximo del recorrido, te recomendamos seguir esta ruta circular que comienza en el Patio de Banderas y termina en la animada calle Mateos Gago, perfecta para tapear con vistas a La Giralda. Sus calles estrechas, sus patios llenos de flores y sus plazas escondidas guardan siglos de historia, desde la antigua judería medieval hasta la Sevilla romántica que inspiró a escritores y artistas de todo el mundo.
Plaza De Los Refinadores Y La Escultura De Don Juan Tenorio
Una ruta por el Barrio Santa Cruz es adentrarse en el corazón más auténtico y legendario de Sevilla. Nos gustaría contar con su apoyo para mejorar nuestras fuentes de datos abiertas. Los lugares cercanos incluyen Real Casa de la Moneda de Sevilla y El Arenal.
El Hospital de los Venerables Sacerdotes de Sevilla (Andalucía, España) es un edificio barroco de la segunda mitad del siglo XVII que sirvió como residencia de sacerdotes. Las plazas de la colación de Santa Cruz son recogidas e íntimas sin carácter monumental, con claro contraste con los grandes espacios libres situados en torno a la catedral. Entre 1912 y 1920, para añadirle "color local" al barrio se crearon plazas de "estilo andaluz", se pavimentaron con ladrillo a sardinel y se colocaron fuentes, azulejos, plantas, enredaderas en el lienzo de muralla y se crearon jardines. En 1788 se instaló en este edificio el Archivo General de Indias. Las agustinas se trasladaron al edificio del hospital de Santa Marta, abandonado, donde situaron el nuevo convento de la Encarnación. El convento de agustinas de la Encarnación se encontraba en el barrio de la Encarnación.
Atravesamos una puerta por donde algunas familias judías en el siglo XIV, lograron salir de la ciudad durante la persecución cristiana. En dirección sur, llegaremos a la típica calle Judería junto a las murallas del Alcázar, con su fuente y una placa dedicada al poeta Luis Cernuda. Una típica placita andaluza ajardinada con naranjos, con bancos de cerámica y bordeada de casas sevillanas. Plaza presidida por una fuente pavimentada con adoquines y cantos rodados, adornada con abundante vegetación, decorada con un azulejo del Cristo de la Misericordia de la cercana iglesia de Santa Cruz. En la cercana calle Jamerdana, una placa recuerda el lugar de nacimiento de un Hidalgo cuya leyenda fue plasmada en la obra del Tenorio por José Zorrilla.
En el siglo XIV el rey Pedro I derribó tres edificios palatinos almohades para construir el palacio Mudéjar, que se adosó al palacio Gótico alfonsí. Los demás edificios del Alcázar almohade fueron reformados para su posterior uso. El mayor de todos los palacios de la ciudad fue el de al-Mubarak (que significa "el Bendito"). En la década de 1970 se encontraron en el subsuelo restos arqueológicos de una basílica cristiana que pudiera ser del siglo IV, usada en la etapa romana y visigoda. Debe su nombre a unas banderas que había pintadas sobre la puerta de la muralla por la que se accede al mismo. Los restos permanecieron un tiempo donde se encuentra la calle Mateos Gago. En 1769, durante el periodo de Pablo de Olavide como asistente de Sevilla, el espacio urbano se organizó en cuarteles, cada uno de ellos divididos en ocho barrios, de los cuales, Santa Cruz era uno. Cuando la comunidad judía se dispersó en 1391, la antigua judería dio lugar a tres barrios, el de Santa Cruz, centrado en la collación de la parroquia de Santa Cruz establecida en la plaza del mismo nombre, el de Santa María la Blanca y el de San Bartolomé.
Siguiendo la calle, tras pasar bajo una torre y varias casas , donde una placa recuerda la huida de Carmen, protagonista de la ópera de igual nombre, llegamos al Patio de Banderas del Alcázar. En ella destaca sus casas con grades patios sevillanos, como el Restaurante Corral del Agua, y la Artesanía de Abanicos Ventura. En la plaza podemos ver una placa donde se encontraba la casa del Comendador de Calatrava Don Gonzalo de Ulloa padre de Doña Inés, protagonista de la obra del Tenorio. Entre sus típicas casas se encontraba el estudio del torero norteamericano John Fulton, una placa lo recuerda. Muy turística, está presidida por el Hospital de los Venerables con su iglesia y museo, en cuyo interior hay obras de los grandes pintores y escultores del barroco sevillano. Su nombre proviene de los refinadores de cuero que había en la zona.
Una zona de transición hacia uno de los pulmones verdes del casco histórico, con la curiosa cruz de la Cerrajería y la huella del arquitecto Juan Talavera. Durante los siglos XII y XIII, la comunidad judía prosperó en esta zona gracias a su ubicación estratégica, protegida por la muralla y cercana a los centros de poder del Alcázar y la Catedral. Se separa de Santa Cruz por la calle Santa María la Blanca y San José, destacando en su interior la plaza y convento de las Mercedarias y la Parroquía de San Bartolomé, de esbelta torre campanario. Era el lugar usado para los que llegaban en caballos, dado que en ella se encontraba el Apeadero del Alcázar que destaca por la portada manierista del siglo XVII. En el interior de esta puerta podemos ver un retablo del siglo XVII presidido por la Inmaculada Concepción con San Joaquín y Santa Ana, San Pedro, San Fernando y en la parte alta San José. Su nombre se relaciona con las banderas que estaban pintadas sobre la puerta de la muralla que da acceso desde la plaza del Triunfo.
Es del siglo siglo XV y está decorada con un relieve en su tímpano sobre la Adoración de los Magos, obra de Miguel Perrín. Son características las marcas redondas que hay en algunas fachadas formadas por piedras de molino reutilizadas por los constructores del siglo XVI para reforzar y proteger los muros de los edificios a la altura de los ejes de los carros y evitar así los daños en las edificaciones. Desde luego, nuestro viajero se sentirá como una doña Inés cortejada por los encantos de este barrio. De modo que el visitante se topará con un entramado de callejuelas que premia al paseante con una de las mejores perspectivas de la Giralda y con rincones pintorescos para quemar Instagram. Pues lo dicho, en esta zona se afincó la judería de Sevilla, y luego acusó su marcha tras la expulsión de los judíos en 1483, aunque algunos no abandonaron el barrio definitivamente. El Barrio de Santa Cruz de Sevilla es el corazón de la Sevilla histórica con sus monumentos, las estrechas calles de la judería, sus plazas con naranjos y muchos locales con encanto para tomar tapas o hacer compras. Aquí encontrarás rincones icónicos como la Calle del Agua, la Plaza de Doña Elvira o la Plaza de los Venerables, ideales para fotos y paseos sin prisa.
Cada rincón de este barrio respira encanto, y recorrerlo a pie es una de las experiencias más mágicas que puedes vivir en la ciudad. Es precioso, pero muy visitado; la mirada de guía local disfruta el ambiente sin perder criterio sobre comida, multitudes y rincones escenificados. En 1826 el asistente José Manuel de Arjona realizó una plaza en este lugar, demoliendo los edificios de la zona y modificando las calles cercanas. En la obra Don Juan Tenorio el personaje Gonzalo de Ulloa, padre de Inés, tiene su casa en esta zona. En 1248 el rey Fernando III de Castilla conquistó la ciudad que se encontraba gobernada por el caíd Axataf. En el siglo XIII Alfonso X aprovechó el espacio del edificio principal para construir el palacio Gótico. Junto al cardo maximus se encontraba un templo del siglo II del que se conservan tres columnas del pórtico, en la calle Mármoles. Ya busques tranquilidad, comodidad o una ubicación ideal para recorrer la ciudad a pie, esta zona tiene opciones para todos los gustos.
Seguimos nuestra ruta por la calle que queda al otro extremo de la Plaza de Alfaro y damos a la Plaza Santa Cruz, que da nombre al barrio. Este rincón, lleno de sombra y calma, contrasta con las callejuelas más estrechas del barrio y ofrece un respiro perfecto durante la ruta. Deja que absorba tiempo tras una visita grande, especialmente cuando calor o colas hacen incómodo cruzar media ciudad. Tras Catedral o Alcázar, sus calles, muros, patios y plazas pequeñas cambian la escala de Sevilla de monumental a íntima. Santa Cruz es el aterrizaje suave después de los grandes interiores. Estos puntos ayudan a entender la geografía del artículo antes de decidir la ruta.
